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10 consejos para presentarse a un concurso literario

Actualizado: 25 de mar de 2019



1. Cuenta una historia y ve al grano: Si te pierdes en elucubraciones y divagaciones, probablemente también habrás perdido la atención del jurado.


2. No cuentes en un mismo texto todo lo que sabes de la vida, no se trata de un concurso de conocimientos. Utiliza los conocimientos para dar volumen y valor a tu obra, no para hacerla contenedora de los mismos.


3. Piensa si lo que estás contando en el texto merece realmente la pena ser contado, si tienes la más mínima duda, ni te imaginas la de dudas que tendrá el jurado.


4. Una vez que lo hayas terminado, y pasado un tiempo prudencial tras el que ya no te sientas tan implicado con el texto, repasa tu trabajo una y mil veces antes de enviarle nada a nadie y, si tienes oportunidad, haz que lo repase otra persona, pero una persona que no sea familiar ni amigo, vamos, que pueda decirte la verdad tranquilamente.


5. Cada frase importa. Dedica a cada frase todo el tiempo que puedas hasta que des con su mejor expresión. Cada frase solo tiene una forma óptima, tu trabajo es buscarla y encontrarla.


6. No te resistas a borrar todo aquello que no haga crecer tu texto, incluso aquellas frases que te lleven a pensar (erróneamente) que han de ir grabando tu nombre en la lista de los Nobel de Literatura.Cuando creas que ya lo tienes listo, lee el texto en voz alta, escúchate, exígete, si no te convence, ¿por qué crees que le va a convencer al jurado? No seas condescendiente contigo mismo y vuelve sobre el texto y mejóralo, seguro que puedes.


7. Por último, antes de meter el texto en el sobre o de pulsar sobre el botón “enviar” de tu programa de correo electrónico, lee por última vez tu obra y piensa una cosa: ¿criticarías la obra que tienes delante si la hubiera escrito otro autor y resultase premiada? Si es así, si la criticarías, no la envíes todavía porque no es perfecta. Envíala solo cuando consideres justo que tu obra ganase el concurso aunque la hubiera escrito otro autor.


8. Si te piden un currículum o historial, solo te están pidiendo eso: el registro de tus logros en el mundo de las letras, tus publicaciones (si no tienes, tus colaboraciones), tus proyectos, dónde colaboras, si tienes un blog relacionado con el mundo de las letras y, por supuesto, si has conseguido algún premio anteriormente. Así que, no envíes una carta lacrimógena contando tu vida para dar pena al jurado. Estás participando en un concurso literario, no en un reality show, ni en una maratón televisiva para recaudar fondos; si han de premiarte, que sea por tus letras y no por lo dura que haya sido tu vida o por lo mal que lo hayas pasado. Incluso hay concursos que te descalifican si desde el envío hasta el fallo vas y te mueres (y esto es rigurosamente cierto).


9. Piensa que los jurados de los concursos tienen que leer muchísimos trabajos, por lo que no tendrán el menor reparo en descalificar aquellas obras que presenten dificultades para su lectura (si es en papel, por la calidad de la impresión o de la encuadernación; y si es digital, por la maquetación o el formato del fichero) o aquellas obras que les obliguen a releer porque inducen a errores o contienen ambigüedades o, simplemente, tienen tan poco interés que el jurado puede llegar a pensar si es que se ha quedado dormido leyendo aquello que tú soñaste haber escrito.


10. Aunque parezca una obviedad, revisa con la máxima atención todas y cada una de las bases. Están puestas por algo y no para que te las saltes a la torera. Si te piden un texto con un máximo de 5 páginas, no te empeñes en enviar uno de 6, casi todos los jurados que conozco, saben contar. Tampoco recurras a trucos como retocar el tamaño  de la fuente (esta suele indicarse con exactitud y concreción en las bases); o como hacer más amplios o más estrechos los márgenes (en muchos concursos también se especifican); o como ajustar el espacio de interlineado para que tu texto se acomode a las características solicitadas por el convocante. Probablemente cualquier truco que puedas pensar, ya lo pensaron ellos antes.



Con todo, tienes que ser consciente de que por muy bien que hayas hecho tus deberes y por muy bien que te haya quedado el texto final, esto solo te garantiza que le darás un problema al jurado a la hora de decidir, pero no te garantiza que vayas a ganar, hay otras circunstancias ajenas al autor que influyen en las decisiones de los jurados, como por ejemplo, sus gustos y valoraciones personales de los textos o la calidad del resto de obras presentadas. Esto es aplicable a bastantes concursos considerados pequeños desde el punto de vista de la cuantía de su premio o de su prestigio. En el caso de concursos más grandes (siempre según el baremo de la cuantía de su premio), concurren otras circunstancias más espurias, como pueda ser el interés comercial que el convocante considere que tiene la obra. Esto puede darse en el caso de que detrás del premio esté una editorial, y especialmente en aquellos casos en que la cuantía del premio sea muy alta, pues de la misma altura será la exigencia comercial para con la obra. En estos casos, el retorno de la inversión pasa a tener prioridad por encima, muy por encima, del valor literario que puedan tener las obras presentadas.


Articulo publicado en VictorJSanz.es

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